Entre Algodones

Los futbolistas profesionales vuelven a jugar. Las ligas española, inglesa y alemana ya tienen planes de vuelta. Hay ganas de verlos, aunque sea a puerta cerrada. ¿Pero ellos quieren volver?

Para esto, como para todo lo demás, el deporte rey tiene fijado un foco mediático que para sí deberían concitar temas más delicados como nuestra sanidad, agricultura, seguridad, justicia... Si algo ha quedado al descubierto estos días es qué sectores de nuestra sociedad (no sólo de nuestra economía) son esenciales y cuales no... pero... ¡Es el mercado amigos!

Y es que ahora oímos voces de los profesionales del balón argumentando que ellos no son tan importantes y que no quieren volver a la competición hasta que no haya riesgo cero. Pero hay mucho en juego. La industria del entretenimiento está en un momento delicado y dulce a la vez. Todos estamos en casa ávidos de consumir series, películas... y fútbol. Las grandes empresas, los grandes clubes, las grandes ligas, operadores, patrocinadores... lo saben. La rued... el balón debe echar a rodar otra vez.

Pero ahora surgen reflexiones. Si no es una actividad esencial... ¿por qué arriesgar una vida, o dos, o tres, o cien? Preguntas que no se hicieron cuando volvió la construcción u otros sectores no tan necesarios. Pero entonces los profesionales eran mileuristas y su opinión no tenía relevancia. Ahora con los futbolistas... ¿la tendrá? ¿Dónde estábamos equivocados? Antes, cuando reanudábamos la actividad en sectores que no eran vitales o ahora cuando pedimos a nuestros ídolos que se vistan de corto y salten a la arena. Habría que pensárselo, de hecho hay gente que se lo está pensando y como a la gente le de por pensar... entonces sí que podrían cambiar las cosas...

Lo malo es que casi siempre partimos de falacias. No es de recibo que el el momento de la historia de la humanidad en el que hay más avances tecnológicos y más capacidad productiva, haya tantos obreros pobres a pesar de tener trabajo. No es entendible que cuanto un obrero produce cien veces más que hace cien años tenga que trabajar lo mismo para subsistir. No es comprensible que lo producido por el sector primario tenga tan poco valor para los que lo producen y nos cueste tanto a los demás. Como nos dé por pensar...

Y mientras, nuestros ídolos no se ponen de acuerdo. Aquí la patronal, la LFP, ha puesto todo de su parte, tiene a sus "obreros" entre algodones: tests, medidas de seguridad, protocolos, profesionales... todo lo necesario para no matar a la gallina de los huevos de oro. No será lo mismo jugar sin público, pero peor sería no jugar... la ru... el balón se pararía y nuestros futbolistas... ¿podrían dejar de ser intocables?

EN BIELORUSIA YA SE JUEGA... CON LAS GRADAS DESIERTAS
EN BIELORUSIA YA SE JUEGA... CON LAS GRADAS DESIERTAS

Da que pensar y como da no nos contengamos, pensemos. Hemos normalizado que las estrellas del balompié deben estar felices, que hay que disculpar sus errores por "la presión", que no deben jugar en campos de hierba artificial y menos contra rivales humildes... Que los grandes no pueden quedarse fuera de la Champions, que si lo cobran es porque lo merecen, que son grandiosos aunque sólo tengan un pequeño gesto... y aunque no lo tengan... Que están hechos de otra pasta y si no lo están, lo parece.

Ahora hay que volver al trabajo, pero las condiciones no son las de antes. Realmente es que no son las de ningún "antes". Pero queremos volver a lo anterior, a las 72 horas de descanso entre partidos, a no concentrarnos, a tener nuestro mes de vacaciones, a que nos aumenten los descansos, más cambios, una pretemporada completa y riesgo cero... No nos hemos enterado, el confinamiento y NETFLIX nos han trastornado el entendimiento... Aún son dioses, pero pueden dejar de serlo, no son intocables y quizás es hora de poner los pies en el suelo.

Estos días un clásico de los banquillos españoles decía que el jugador que piense que le van a dar tiempo a "adaptarse", "aclimatarse", cuando se de cuenta ya habrá perdido 3 puntos, 6, 9... Alguno va a descubrir ahora que su trabajo es realmente jugar, y que en estas circunstancias el sestear y el estar enfrascado en sus asuntos publicitarios, de representantes, traspasos, lo puede dejar fuera de juego (nunca mejor dicho). 

En una reunión de UEFA con los entrenadores "Champions" se les preguntó que qué cambiarían del reglamento para mejorar la competición. Entre sus conclusiones destacó una: No tener límite de convocados para un partido. Ponerse serio en el hotel para dejar fuera a media docena de profesionales era unos de esos momentos que los técnicos querían ahorrarse, aunque eso no mejorara para nada el espectáculo ni el desarrollo deportivo de los encuentros. Llenar el vestuario y los banquillos de personas que no tienen ninguna posibilidad de intervenir en el partido, hacerlos vendarse, trabajar con los fisios... ¿es de tener los pies en el suelo? Pero como no bastaban con 16 jugadores en las convocatorias nos pasamos a 18, ahora se están proponiendo 5 cambios, para "reducir el estress" a los futbolistas. ¿Alguien ha pensado que la mitad del equipo sabe que sólo va a jugar 45 minutos? ¿Y a qué ritmo les va a pedir su entrenador que jueguen esa mitad del encuentro? ¿De verdad van a evitar lesiones así?

FORO ANUAL DE ENTRENADORES UEFA
FORO ANUAL DE ENTRENADORES UEFA

Queremos volver a lo de antes y lo de antes se acabó. Quizás sea mejor así. La normalidad no volverá hasta que tengamos una vacuna, pero aún así ahora todos sabemos lo que algunos ya avisaban, en medio de la incredulidad general, que la próxima pandemia está en camino, cuestión de tiempo.

Y si el fútbol profesional quiere volver a la actividad tendrá que entender que el riesgo cero no existe, que los jugadores pueden tener vacaciones, pero que los clubes no pueden parar, lo cual deja una ecuación muy sencilla de resolver: No pueden jugar los mismos siempre. 

FIFA y UEFA han "descubierto" algo nuevo: Si cedes las jornadas de selecciones a los clubes, la producción de la industria es mucho mayor. No puedes parar la actividad de miles de equipos para que jueguen doscientos. Y podrían jugar cada 72 horas, cada 48, cada 24... pero no los mismos, hablamos de clubes que tienen plantillas de 25 jugadores, un filial, juveniles... Lo harán o se parará la r... el balón.

Pero quizás lo más importante es que el resto de la sociedad nos demos cuenta de cómo tratamos según a qué sector. Ya sabemos que no son tan importantes, pero es que siendo de carne y hueso como el reto de nosotros resulta que a nivel andaluz en el ámbito federado la limitación reglamentaria para jugar dos partidos consecutivos es de 12 horas, que hay aficionados que juegan 3 y 4 partidos por semana, cambiando de superficies,,, y ninguna tiene al césped del Bernabeu... Pero dirán que no es comparable, que no son profesionales, que no es el mismo ritmo... Claro, ni la misma preparación, ni fisios, ni servicio médico, ni descanso... que muchos futbolistas aficionados terminan de entrenar a las 12 de la noche y se levantan a las 6 de la mañana para ir a trabajar.

¡CUÁNTO NOS DUELEN LOS LEJANOS Y QUE POCO LOS QUE TENEMOS CERCA!
¡CUÁNTO NOS DUELEN LOS LEJANOS Y QUE POCO LOS QUE TENEMOS CERCA!

¿Deben jugar en estas condiciones..? ¿Deben tantos trabajadores coger el metro para incorporarse a sus puestos si no son "fundamentales"? 

Es como para pensárselo... pero como nos dé por pensar...

LO DEL FÚTBOL FEMENINO... LO DEJAMOS PARA OTRO DÍA...
LO DEL FÚTBOL FEMENINO... LO DEJAMOS PARA OTRO DÍA...